Nuestra firma aseguró un acuerdo de $149,999 para un trabajador de Nevada que sufrió una lesión grave en el pie tras tropezar con un peligro oculto mientras realizaba sus labores en un concesionario de automóviles. El caso destaca cómo los ambientes de trabajo mal mantenidos pueden causar lesiones duraderas y cómo una investigación exhaustiva puede superar los intentos de minimizar la responsabilidad.
El incidente ocurrió mientras se movían vehículos entre los lotes del concesionario. Cuando nuestro cliente caminaba hacia un vehículo estacionado, su pie se enganchó en una tubería de metal que sobresalía varios centímetros del suelo. La tubería había sido pintada con spray del mismo color que el pavimento circundante, camuflándola efectivamente y haciéndola extremadamente difícil de ver, especialmente con el resplandor del sol presente en ese momento.
Aunque nuestro cliente evitó una caída completa, el tropiezo repentino causó una lesión significativa en su pie. La lesión fue diagnosticada erróneamente al principio como un esguince, y fue enviado a terapia física. En realidad, el pie estaba fracturado, y el continuar soportando peso y la terapia empeoraron la condición. Después de buscar una segunda opinión, se identificó la verdadera magnitud de la lesión, requiriendo un yeso, uso prolongado de muletas y meses de movilidad limitada. Incluso años después, nuestro cliente continuó experimentando dolor crónico, dificultad para caminar y una cojera notable que afectó tanto su trabajo como su vida personal.
La defensa intentó minimizar la reclamación argumentando que nuestro cliente no cayó y que la condición era “abierta y obvia”. A través de testimonios bajo juramento, descubrimiento y evidencia que documentaba el sitio, establecimos que la tubería estaba mantenida de manera inadecuada, mal señalizada y efectivamente oculta. También demostramos que la condición peligrosa permaneció sin corregir mucho tiempo después del incidente, a pesar de que la gerencia estaba al tanto.
Nuestra preparación incluyó un extenso trabajo de deposiciones, documentación de la condición insegura y una presentación clara de cómo la lesión limitó permanentemente la capacidad de nuestro cliente para trabajar, mantenerse activo y disfrutar la vida diaria. Frente a esta evidencia, la aseguradora acordó resolver la reclamación.
El caso concluyó con un acuerdo por lesión corporal de $149,999, pagado en resolución completa y final. Este resultado muestra cómo una investigación detallada y una defensa agresiva pueden transformar un llamado “simple tropiezo” en una compensación significativa cuando un propietario no mantiene el lugar de trabajo seguro.